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Malos hábitos financieros que debes evitar | Blog de Allstate

Malos hábitos financieros que pueden estar vaciando tu billetera

La mayoría de nosotros puede reconocer buenos hábitos de dinero: Gastar menos de lo que ganas, ahorrar para emergencias y para el futuro, y pagar deudas. Estos hábitos pueden ayudarte a encaminarte hacia un futuro financiero saludable. Pero es igualmente importante saber qué acciones evitar, ya que pueden ser un… Allstate https://i1.wp.com/espanol.allstate.com/blog/wp-content/uploads/2019/01/Man-and-woman-reviewing-finances_Getty_resized-e1547065294150.jpg?fit=683%2C432&strip=all&ssl=1
Hombre y mujer haciendo cuentas

La mayoría de nosotros puede reconocer buenos hábitos de dinero: Gastar menos de lo que ganas, ahorrar para emergencias y para el futuro, y pagar deudas. Estos hábitos pueden ayudarte a encaminarte hacia un futuro financiero saludable.

Pero es igualmente importante saber qué acciones evitar, ya que pueden ser un detrimento para tu capacidad de ahorro o simplemente no son tan útiles como podrías pensar. Estos son cinco malos hábitos financieros que podrías estar practicando sin siquiera reconocerlo.

1. No tener un presupuesto

Sí, puede que te quede dinero al final del mes. Pero si no tienes un presupuesto, es posible que no estés ahorrando tanto como podrías de lo contrario.

Tener un presupuesto puede ayudarte a tomar decisiones deliberadas sobre cada dólar. Te ayuda a ahorrar dinero para objetivos a corto plazo, como ahorrar para el pago inicial de una casa, y objetivos a largo plazo, como ahorrar para tu jubilación. También te ayuda a asegurarte de tener lo suficiente para cubrir esos gastos poco frecuentes que no esperas, como una factura inesperada de un médico o la cuota de la liga deportiva de tus hijos.

El presupuesto más simple solo consta de dos categorías: ahorro y gasto. Podrías subdividir aún más la categoría de gastos en distintos rubros, como vivienda, transporte y alimentos. Pero si la idea de microgestionar tu dinero es abrumadora, al menos crea un presupuesto de dos categorías, de modo que tomes conciencia sobre la cantidad que ahorras.

2. No tener un plan

Crea un plan financiero de 5, 10 y 30 años y luego pregúntate cómo alcanzarás cada meta. Por ejemplo, digamos que te quieres jubilar en 30 años. ¿Cuánto dinero necesitarás para vivir cómodamente durante tu jubilación? Parte de esa meta para determinar cuánto necesitarás ahorrar cada mes para alcanzar esa cantidad en 30 años.
Las cosas pueden cambiar en el futuro, y si lo hacen, tu plan puede cambiar con ellas. Pero no trates de improvisar. Hay sabiduría en el viejo dicho: “No planear es planear para el fracaso”.

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3. Depender solo de la fuerza de voluntad

La mayoría de nosotros queremos romper malos hábitos financieros, pero seguimos tropezando a pesar de nuestras mejores intenciones. Si la fuerza de voluntad fuera suficiente para romper tus malos hábitos de dinero, ya los habrías roto. ¿Cuál es la respuesta? Sacarte de la ecuación.

Asumamos que te está costando ahorrar dinero. Programa transferencias automáticas de tu cuenta corriente a tu cuenta de ahorros al comienzo de cada mes. El dinero se depositará en la cuenta de ahorro antes de que tengas la oportunidad de verlo o tocarlo, eliminando cualquier tentación que puedas tener de gastarlo en otra cosa.

4. Gastar horas para ahorrar solo centavos

Puede que te creas muy astuto/a pasando horas recortando cupones o haciendo comparaciones antes de comprar, pero al final, estas estrategias a veces requieren más tiempo y energía de lo que ahorran.

Imaginemos que pasas los sábados por la tarde conduciendo de tienda en tienda porque el pan es más barato en una tienda, la leche es más barata en la otra tienda y los bananos son más baratos en la siguiente. Ahorras unos pocos dólares en tu factura del supermercado, pero el costo son varias horas de tu tiempo (sin mencionar el costo de la gasolina que utilizaste).

Podrías obtener mejores resultados si pasas ese tiempo buscando mayores ganancias, como reduciendo tu paquete de televisión por cable o la factura de tu teléfono celular reduciendo tu plan de datos. Ese tipo de acciones pueden ser menos emocionantes, pero ofrecen mayores ganancias.

5. Dejar que tus emociones te hagan tropezar

Muchos malos hábitos se derivan de ver tus finanzas con tu corazón en vez de tu cabeza. Pregúntate a ti mismo en qué trampas de dinero caes más seguido, luego pregúntate qué emociones están detrás de ellas. Si eres adicto a las compras, por ejemplo, la emoción que impulsa tu adicción puede ser el aburrimiento o la ilusión de un “buen descuento”. ¿En qué forma más saludable (emocional y financiera) puedes encarar estos sentimientos?

Si estás aburrido, podrías realizar trabajo voluntario, unirte a un club de lectura, comenzar a hacer ejercicio o aprender una nueva habilidad. Cualquier hábito monetario basado en una emoción negativa es un hábito financiero poco saludable.

Si te equivocas, y lo harás, de vez en cuando, no te castigues. Todos cometemos errores. Aprende de tus experiencias y sigue adelante. A medida que elimines estos malos hábitos, empezarás a notar una diferencia positiva en tus finanzas.